La regulación de la inteligencia artificial en Europa acaba de dar un nuevo paso. El Reglamento (UE) 2026/1744, conocido como Ómnibus Digital sobre IA, modifica varios aspectos del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) con un objetivo muy concreto: simplificar la aplicación de determinadas normas armonizadas y facilitar su implantación.
A primera vista puede parecer un cambio menor. Sin embargo, esta modificación refleja una idea importante: la Unión Europea está ajustando el AI Act incluso antes de que todas sus obligaciones entren plenamente en vigor.
Para las empresas, desarrolladores y organizaciones que utilizan inteligencia artificial, la pregunta ya no es únicamente qué exige el AI Act, sino también cómo evoluciona esa regulación a medida que aparecen dificultades prácticas en su aplicación.

¿Qué es el Reglamento (UE) 2026/1744?
El Reglamento (UE) 2026/1744, aprobado el 8 de julio de 2026, modifica el Reglamento (UE) 2024/1689 sobre inteligencia artificial y otros reglamentos relacionados con la aviación y la seguridad de los productos.
Su finalidad no consiste en cambiar la filosofía del AI Act ni en reducir el nivel de protección previsto por la norma.
El objetivo es simplificar el funcionamiento del sistema europeo de normas armonizadas, uno de los elementos fundamentales para demostrar que un sistema de inteligencia artificial cumple los requisitos exigidos por la legislación.
En otras palabras, la Unión Europea ha decidido corregir determinados aspectos técnicos antes de que puedan convertirse en un problema para fabricantes, desarrolladores y organismos de normalización.
¿Qué son las normas armonizadas y por qué son tan importantes?
Este es probablemente el concepto más importante del nuevo reglamento.
El AI Act establece numerosos requisitos para determinados sistemas de inteligencia artificial. Sin embargo, la norma no explica en detalle cómo debe cumplirse cada uno de ellos.
Esa función corresponde a las normas armonizadas, documentos técnicos elaborados por organismos europeos de normalización como CEN o CENELEC.
Cuando una empresa desarrolla un sistema siguiendo estas normas, puede beneficiarse de la denominada presunción de conformidad. Es decir, se presume que cumple determinados requisitos legales del AI Act y por eso las normas armonizadas son tan importantes. No sustituyen al Reglamento, pero ayudan a aplicarlo de forma práctica.
¿Qué cambia realmente con el nuevo Ómnibus Digital?
El Reglamento 2026/1744 no elimina obligaciones esenciales del AI Act. Lo que hace es flexibilizar el procedimiento para elaborar y utilizar las normas armonizadas, reduciendo algunos obstáculos administrativos que podían retrasar su disponibilidad.
La Comisión Europea pretende acelerar el desarrollo de esas normas para que empresas y autoridades dispongan antes de herramientas prácticas que faciliten el cumplimiento de la regulación.
En otras palabras, se simplifica el mecanismo que ayuda a aplicar el Reglamento, no las obligaciones principales que establece.
Este matiz resulta importante porque algunos titulares pueden dar la impresión de que Europa está dando marcha atrás en la regulación de la inteligencia artificial, pero no es así. La filosofía del AI Act permanece intacta.
Lo que no cambia
Aunque el nuevo reglamento introduce modificaciones relevantes, conviene evitar una interpretación equivocada.
Siguen vigentes aspectos esenciales como:
- la clasificación de sistemas según su nivel de riesgo;
- las obligaciones específicas para los sistemas de alto riesgo;
- las normas sobre transparencia;
- la supervisión humana;
- las obligaciones para los modelos de IA de propósito general.
Por tanto, las empresas que pensaban prepararse para el AI Act deben seguir haciéndolo.
Precisamente hace unos días analizábamos cómo agosto de 2026 marca una nueva fase de aplicación del Reglamento Europeo de IA, una referencia útil para entender el calendario de entrada en vigor de muchas de estas obligaciones.
¿Por qué la Comisión Europea modifica el AI Act tan pronto?
Esta es probablemente la parte más interesante de la reforma.
La inteligencia artificial evoluciona mucho más deprisa que cualquier procedimiento legislativo y si la Comisión hubiera esperado varios años para introducir mejoras, podrían haberse acumulado retrasos importantes en la elaboración de normas técnicas.
El Reglamento 2026/1744 demuestra que la Unión Europea pretende mantener un enfoque más dinámico, ya que no cambia el objetivo de la regulación, cambia la forma de facilitar su aplicación práctica. Es una diferencia importante.
¿A quién afecta realmente?
Para la mayoría de ciudadanos, probablemente no habrá cambios visibles.
Sin embargo, sí afecta a:
- fabricantes de sistemas de IA;
- desarrolladores;
- proveedores de modelos de propósito general;
- organismos de evaluación de conformidad;
- entidades encargadas de elaborar normas técnicas.
También resulta relevante para empresas que estén desarrollando productos que incorporen inteligencia artificial y deban demostrar el cumplimiento del AI Act durante los próximos años.
Un ejemplo sencillo
Imaginemos una empresa que desarrolla un sistema de inteligencia artificial para ayudar en diagnósticos médicos.
El AI Act establece determinados requisitos legales, pero la empresa necesita saber exactamente cómo demostrar que cumple esos requisitos. Ahí entran en juego las normas armonizadas.
Si esas normas llegan antes y son más fáciles de aplicar, el proceso de certificación puede resultar mucho más claro y eficiente. Eso es precisamente lo que persigue el nuevo reglamento.

¿Qué significa este cambio para el futuro del AI Act?
El Reglamento (UE) 2026/1744 deja un mensaje bastante claro. La regulación europea sobre inteligencia artificial no debe entenderse como un texto completamente cerrado.
La Comisión Europea parece dispuesta a introducir ajustes cuando detecta que determinados procedimientos pueden mejorarse sin reducir el nivel de protección previsto por la norma. Eso transmite un cierto equilibrio.
Por un lado, mantiene el compromiso con una IA segura y fiable.
Por otro, reconoce que una regulación tan compleja necesita adaptarse para seguir siendo útil en la práctica.
Este enfoque también encaja con la filosofía que ya analizamos al hablar del Convenio Marco sobre Inteligencia Artificial aprobado por el Consejo de Europa, donde la gobernanza y la adaptación continua aparecen como elementos fundamentales para el desarrollo responsable de esta tecnología.
Una regulación que empieza a evolucionar
El AI Act sigue siendo una de las regulaciones sobre inteligencia artificial más ambiciosas del mundo. Sin embargo, el Reglamento (UE) 2026/1744 demuestra que incluso una norma de esta magnitud necesita evolucionar para responder a la realidad tecnológica.
Mi impresión es que veremos más ajustes durante los próximos años, y no porque el Reglamento haya fracasado, sino porque la inteligencia artificial avanza demasiado deprisa como para pensar que cualquier regulación permanecerá inalterable durante mucho tiempo.
La verdadera cuestión ya no es únicamente cómo regular la IA, sino cómo conseguir que esa regulación sea capaz de evolucionar al mismo ritmo que la propia tecnología.


