Cuando hablamos de chips suelen aparecer nombres como Nvidia, TSMC, Samsung o Intel. Sin embargo, detrás de buena parte de los semiconductores más avanzados existe una empresa europea mucho menos conocida: ASML.
Esta compañía neerlandesa no diseña procesadores ni fabrica los chips que terminan en nuestros móviles y ordenadores. Fabrica algo diferente: las máquinas que necesitan empresas como TSMC, Samsung o Intel para producirlos.
Su importancia es enorme porque ASML es actualmente la única empresa que comercializa las máquinas de litografía EUV utilizadas para fabricar algunas de las capas más complejas de los chips avanzados. Y esta semana vuelve a estar de actualidad. La compañía está ampliando su capacidad de producción en Países Bajos mientras continúa desarrollando una nueva generación de equipos todavía más precisos.
Pero ¿qué hace exactamente ASML y por qué resulta tan difícil sustituirla?

Para fabricar un chip primero hay que dibujarlo
Un procesador moderno contiene miles de millones de transistores dentro de una superficie muy pequeña. Para colocarlos se utiliza un proceso llamado litografía.
La idea básica puede compararse con proyectar una imagen sobre una superficie. Una máquina utiliza luz para transferir patrones extremadamente pequeños sobre una oblea de silicio. Después se realizan otros procesos hasta ir construyendo las diferentes capas que forman el chip.
Cuanto más pequeños puedan hacerse esos patrones, más componentes pueden introducirse dentro del mismo espacio. Esto permite fabricar procesadores más potentes y eficientes.
El problema es que estamos trabajando a escalas tan pequeñas que una máquina convencional no sirve y ahí aparece ASML.
Qué es la litografía EUV
Las máquinas más avanzadas de ASML utilizan una tecnología denominada EUV, siglas de ultravioleta extremo.
No hace falta conocer la física que existe detrás para entender su utilidad. Lo importante es que emplea una luz con una longitud de onda extremadamente pequeña, capaz de crear patrones diminutos sobre el silicio.
Generar y controlar esa luz es extraordinariamente complicado.
Las máquinas trabajan en condiciones muy controladas y utilizan sistemas de espejos fabricados con una precisión difícil de imaginar. ASML explica que, si uno de esos espejos tuviera el tamaño de Alemania, su mayor irregularidad sería aproximadamente de un milímetro.
La propia luz EUV se genera utilizando pequeñas gotas de estaño que reciben pulsos de láser hasta convertirse en plasma. Todo este proceso ocurre miles de veces por segundo. Por eso una máquina de litografía moderna no es simplemente una pieza más de una fábrica. Es uno de los sistemas industriales más complejos que existen.
ASML no fabrica los chips
Esta distinción ayuda a entender cómo funciona realmente la industria de los semiconductores.
Una empresa como Nvidia puede diseñar un procesador. TSMC puede recibir ese diseño y fabricarlo. Pero para hacerlo necesita maquinaria especializada. Y algunas de las máquinas más importantes proceden de ASML.
Esto crea una cadena donde cada compañía domina una parte diferente del proceso. Ninguna puede hacerlo todo por sí misma.
Lo vimos recientemente al explicar la crisis mundial de la memoria. Samsung, SK Hynix y Micron pueden querer producir más memoria, pero aumentar la capacidad requiere nuevas fábricas, maquinaria y años de inversión.
ASML se encuentra precisamente en uno de esos puntos de la cadena que resulta muy difícil acelerar.
¿Por qué no aparece otra empresa que haga lo mismo?
Porque desarrollar esta tecnología ha necesitado décadas.
ASML comenzó a trabajar en EUV durante los años noventa. Durante mucho tiempo ni siquiera estaba claro que pudiera convertirse en una tecnología viable para fabricar chips a gran escala. Fue necesario resolver problemas relacionados con la generación de la luz, los espejos, los materiales y la precisión de todo el sistema. Además, ASML tampoco trabaja sola. Empresas especializadas como la alemana ZEISS proporcionan componentes esenciales para sus sistemas ópticos.
Por tanto, copiar una máquina EUV no consiste simplemente en desmontarla y fabricar otra parecida. Habría que reproducir décadas de conocimiento y toda una red de proveedores capaces de fabricar componentes extremadamente especializados.
Ese es el verdadero valor de ASML.

Una empresa europea en un sector estratégico
La posición de ASML también tiene una dimensión política.
Los semiconductores son necesarios para teléfonos y ordenadores, pero también para automóviles, telecomunicaciones, centros de datos, industria y defensa.
Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea están destinando grandes cantidades de dinero a reforzar sus industrias de chips. El objetivo es reducir su dependencia de otros países en una tecnología considerada estratégica.
Europa parte con desventaja en algunos ámbitos de fabricación avanzada, pero cuenta con ASML.
Esto no significa que Europa pueda fabricar por sí sola todos los chips que necesita. La propia ASML depende de proveedores internacionales y buena parte de los semiconductores más avanzados continúa produciéndose en Asia.
La industria funciona como una cadena mundial muy interconectada.
Precisamente por eso disponer de una empresa difícil de sustituir proporciona a Europa una posición especialmente relevante.
ASML ya prepara las máquinas de la siguiente generación
La tecnología tampoco se ha detenido.
ASML está desarrollando una nueva generación denominada High NA EUV, capaz de imprimir estructuras todavía más pequeñas. Intel ya ha comenzado a introducir esta tecnología en determinados procesos de fabricación y otros grandes fabricantes estudian su incorporación. Al mismo tiempo, ASML está ampliando su capacidad industrial en Países Bajos para responder al crecimiento previsto de la demanda y esto vuelve a mostrar el mismo problema que vimos con la memoria: la demanda tecnológica puede crecer rápidamente, pero construir capacidad industrial necesita años.
No basta con que Nvidia, Apple o cualquier otra empresa quiera producir millones de chips adicionales. Toda la cadena debe ser capaz de acompañar ese crecimiento.
Para entender los chips hay que mirar más allá del procesador
Cuando compramos un móvil solemos preguntar qué procesador lleva. Cuando hablamos de inteligencia artificial aparece Nvidia. Y cuando hablamos de fabricar chips avanzados, el nombre habitual es TSMC. Pero detrás existen otras empresas que rara vez llegan al consumidor. ASML es probablemente uno de los mejores ejemplos.
No fabrica el chip que tenemos en la mano, pero proporciona una tecnología necesaria para producir algunos de los más avanzados.
Esto explica también por qué los semiconductores se han convertido en un asunto económico y geopolítico, ya que no existe una única empresa ni un único país capaz de controlar todo el proceso.
Diseño, fabricación, memoria, maquinaria, materiales y componentes forman una cadena extremadamente especializada.
Y ASML ocupa uno de sus eslabones más difíciles de sustituir.


